Según
un informe publicado en 1980 por los doctores Morrow, Rapoport
y Strick, menos de un 1% de la población es alérgica
al áloe. Ciertamente es una proporción muy
baja si la comparamos con algunos medicamentos o incluso
con alimentos bastante comunes. Pero podría darse
el caso de que estuviera Vd. comprendido dentro de ese casi
1%.
Por ello es aconsejable que antes de tomar o de aplicarse
externamente la pulpa de áloe o algún producto
comercial a base de áloe, compruebe que no va a
sufrir reacciones desagradables de tipo alérgico.
La mejor manera es aplicarse un poco de gel de áloe
o de pulpa recién extraída de la hoja en
algún lugar donde la piel sea fina, como por ejemplo
en la parte interna del brazo, o detrás de la oreja.
Si
durante la hora siguiente no experimenta ningún
tipo de comezón ni de erupción cutánea,
ello indicará que no es usted alérgico al
áloe. Si por el contrario se presentaran dichas
reacciones desagradables, puede ser que el áloe
no sea adecuado para usted. No obstante, si efectuó
la prueba con algún producto comercial será
conveniente que la vuelva a realizar otro día con
pulpa de áloe recién cortada, pues podría
darse el caso de que la alergia no fuera generada por
el propio áloe sino por algún producto utilizado
en el proceso de conservación o estabilización.
Alergia
a los sulfitos.- Quienes sean alérgicos a los sulfitos
deberán abstenerse de tomar gel o jugo de áloe
vera comercial, pues son muchas las marcas, aunque no
todas, que utilizan esta substancia como conservante sin
advertirlo en la etiqueta.