Las
tres Metropolis del mercado internacional de las fragancias
son Holzminden, Paris y Nueva York –
exactamente en este orden.
Quien baja del tren en Holzminden se dará cuenta
de un fuerte y pesado olor. No huele bien. Esto es una
clara señal que uno se encuentra en el centro de
la perfumería más grande de Alemania.
Igual da si los hombres se perfuman con Boss
o Davidoff o la mujeres escogen frascos
de la casa de Dior o Margaret
Astor – la mayoría de estos aromas
en todo el mundo se crea en aquella provincia en el sur
de la comunidad alemana Bajo Sajonia – para ser
exacto los aromas crean los fabricantes de perfumes Haarmann
& Reimer o Dragoco.
Estas
dos empresas fabrican más que el 90% de todas las
sustancias aromáticas que se utilizan por ejemplo
en Alemania.
Desde Holzminden dirigen sus exitosos imperios
de las esencias. Casi todas las empresas de cosmética
en el mundo encargan a los de Holzminden la creación
y la producción de las fragancias – únicamente
de esto no se debería enterar nadie.
Aúnque
Haarmann & Reimer y Dragoco son los fabricantes originales
de los aromas caros y exquisitos, en los frascos y las
cajas no se deja ver ni la más mínima pista
referente a su origen. Katia Seibicke, portavoz de Dragoco
dice, que los consumidores deberían creer, que
donde ponga “ Iceberg” en la etiqueta que
de verdad contenga “Iceberg”.
En un sector que vive de engañar los sextos sentidos
de las damas y los caballeros con todo un mundo lleno
de fitnes, elegancia y seducción – el principio
clave del negocio es velar su propia realidad. Si no,
pondría en cada cuatro frascos que se vende en
Alemania el nombre de Haarmann y Reimer..